lunes, 7 de mayo de 2012

Cap 63°


Mis ojos se dilataron inmediatamente y de ellos comenzaron a brotar pequeñas gotas… ¿Qué quería decir? ¿Hablar con ella? ¿Algo que cambiaría mi vida?
No sabía porque lloraba, ni siquiera sabía porque en cierto punto me molestaba demasiado, tal vez… me estaba anticipando a lo próximo…
Sin pensarlo dos veces, cerré de un fuerte manotazo la laptop y golpeé con enojo la silla giratoria del escritorio.

-¡Perfecto!- grité- ¡Dime que vas a joder mi maldita vida de nuevo! ¡Solo dilo! ¿Quieres mi estúpida opinión ahora? ¡Bien! ¿Sabes cuál es? ¡Me importa poco! ¡Me importa poco, haz lo que quieras con ella!
Mis piernas cedieron de un momento a otro, y me encontré llorando en el frío piso de madera junto al escritorio.

No supe con exactitud cuanto tiempo pasé en esa posición, pero creo que fue lo suficiente como para entumir cada extremidad de mi cuerpo.
-¿(Tn) ___?- vi como la tenue luz del pasillo de afuera entraba a mi cuarto- ¿Estás aquí?

No me moví, no quería mover ni un solo músculo, quería recibir la tonta llamada lo antes posible, aunque sabía que ella había especificado que fuera yo quien la buscara… cuando estuviera preparada, obviamente no lo estaba.
-¿Qué haces ahí tirada?- los pasos se acercaron hacia donde yo estaba- ¿Estás bien cariño?

¿Cariño? Mis ojos se abrieron inmediatamente y vi su figura inclinada junto a la mía y sus comprensibles ojos observándome con ternura.
-¿Pattie?- dije incorporándome y sentándome lentamente.

-¿Todo está bien?- dijo mientras pasaba por detrás de mi oreja un mechón de pelo que caía por mi rostro.
-Yo… sí- balbucee- me quedé dormida.

-¿Quieres algo de cenar?- dijo poniéndose de pie y extendiéndome su mano.
-Solo una taza de té, por favor-dije levantándome junto con ella y sonriendo un poco.

-Perfecto- sonrió- Vamos abajo.
Dicho esto, salimos de mi habitación en penumbras y bajamos las largas escaleras hasta la cocina.

Pattie era algo así como un bálsamo para mis heridas, era una de esas personas que te hacían sentir mejor con solo estar cerca de ellas, o con solo recibir una sonrisa de su parte.
Cuando llegamos, me senté en la mesita de la cocina y comencé a juguetear con el mantel mientras veía como Pattie ponía a calentar la tetera y sacaba la cajita de tés.

-¿Qué prefieres?- se giró a verme con una sonrisa - ¿Manzana o Hierbabuena? 
-Manzana por favor.

-Creo que también me haré uno de manzana- rió.
En pocos minutos los tés estaban listos y Pattie se sentó delante de mí, con su sonrisa maternal tan característica.

-¿Cómo te has sentido estos días, (Tn) ___?- dijo mirándome atentamente.
-¿Qué?- dije volviendo a la realidad- Oh, amm ¿Bien?- dudé.

 Ella asintió lentamente mientras soplaba un poco a su té.
-Yo amm- dije torpemente- Gracias… -susurré.

Pattie me miró confundida.
-¿Gracias? ¿De qué preciosa?

-Por… recibirme con tanta hospitalidad en su casa.
-Oh- sonrió- No agradezcas linda, eres como parte de la familia.

-Sí…
Y de nuevo ahí la estúpida angustia que me carcomía por dentro, sobre mí desconocido pasado, que al parecer todo mundo conocía…

En ese momento el tono de un celular comenzó a sonar y Pattie se apresuró a contestar su BlackBerry.
 -Un momento- se disculpó con la persona del otro lado de la línea- ¿(Tn) ___? ¿Te importaría si te dejo sola unos minutos?- dijo con una sonrisa apenada.

-Oh, en lo absoluto- dije.
-Gracias- sonrió.

Vi como Pattie salía de la cocina mientras seguía hablando por el celular, terminé rápidamente de beber el té  y dejé la taza en el lava platos.
Creo que me había quedado dormida después de tanto llorar y gritar, por mucho tiempo, ya que ahora no tenía nada de sueño y es más, me encontraba hasta cierto punto demasiado acelerada, salí de la cocina y me dirigí a la enorme sala principal, en donde un pequeño reloj de pared marcaba las 10 en punto.

-Bueno, no fue tanto tiempo como creí- murmuré.
La luz de la luna se colaba por la enorme ventana de la sala y alumbraba sin necesidad de luz artificial alguna, todo perfectamente.

Hacía mucho tiempo que no me detenía a mirar la luna y las estrellas, y ya que me encontraba sin gran cosa que hacer, salí al jardín delantero a observarlas.
El fresco aroma a césped húmedo me recibió al momento de cerrar la puerta detrás de mi y adentrarme en él, me senté sin importar que estuviera un tanto mojado y alcé mi vista hacía el despejado cielo nocturno,… era hermoso.

Podía sentir el suave viento envolviéndome y susurrando a mis oídos, en cierto punto, era algo relajante.
Cuando el viento se comenzó a tornar más frio y la noche se volvía cada vez más obscura, decidí que era tiempo de volver adentro, estaba a punto de cruzar el umbral de la puerta, cuando sentí como casi me tropezaba con algo que se encontraba en el suelo.

-¿Qué es esto?- dije mientras me agachaba y recogía una bolsa blanca de plástico.
No había notado que estaba ahí cuando salí, pero no dudé en recogerla del suelo e inspeccionar que había dentro.

-Hayley…- murmuré con una sonrisa.
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